Un nuevo misil estadounidense de "precisión" utilizado en ataques recientes en Irán ha generado preocupación por el riesgo de bajas civiles. Investigaciones de Airwars revelan que civiles han muerto hasta a 50 metros de los sitios de explosión en Lamerd. Las autoridades iraníes reportan un total de 21 fallecidos, incluyendo 7 niños. El Comando Central de EE. UU. niega haber atacado la ciudad. Estos incidentes resaltan la dificultad de llevar a cabo ataques "pinpoint" sin afectar a la población civil. La precisión del misil es cuestionada ante la evidencia de víctimas colaterales. La situación plantea interrogantes sobre la proporcionalidad y las salvaguardias en las operaciones militares.