El Pentágono se enfrenta a una preocupante disminución en su reserva de interceptores de defensa antimisiles, según fuentes recientes. Meses de conflicto en Oriente Medio han exacerbado esta situación, agotando las existencias. Esta escasez plantea serias interrogantes sobre la capacidad de Estados Unidos para responder a posibles amenazas balísticas. La disminución de los interceptores podría afectar la seguridad nacional y la capacidad de proteger a aliados en la región. Expertos sugieren que la creciente demanda y la limitada capacidad de producción son factores clave en esta crisis. Se están evaluando opciones para reponer las existencias, pero el proceso podría llevar tiempo. Esta situación subraya la vulnerabilidad del sistema de defensa estadounidense en un contexto geopolítico inestable.