El vicepresidente estadounidense, JD Vance, realizó una evaluación contundente del historial militar de Estados Unidos, argumentando que ha ganado “casi ninguna” guerra en los últimos 42 años. Sus declaraciones se produjeron durante la defensa de la necesidad de un cambio cultural en el Pentágono. Vance no especificó a qué conflictos se refería, pero su comentario sugiere una crítica profunda a la efectividad de las estrategias militares estadounidenses. La franqueza de Vance destaca un debate sobre el enfoque y los resultados de la política exterior y la intervención militar de EE. UU. en el extranjero. Sus palabras podrían señalar un impulso hacia una reevaluación de las prioridades y tácticas del Departamento de Defensa. La declaración ha generado controversia, abriendo un diálogo sobre el costo y el éxito de las operaciones militares estadounidenses a largo plazo.