Estados Unidos llevó a cabo ataques en territorio iraní en respuesta al derribo de un helicóptero Apache estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz. El incidente, atribuido a un dron iraní, provocó una escalada de tensiones en la región. El presidente Trump prometió que Irán enfrentará consecuencias por sus acciones. Los ataques estadounidenses fueron descritos por la administración como medidas de autodefensa. La naturaleza exacta de los objetivos alcanzados en los ataques no ha sido detallada completamente. Este evento representa una nueva confrontación directa entre ambos países en una zona estratégica clave. Se teme que esta escalada pueda desestabilizar aún más la ya volátil situación en Medio Oriente.