Dos nuevos informes recientes cuestionan la capacidad de Estados Unidos para sostener una guerra a gran escala, especialmente con China. A pesar de su poderío militar en despliegue global y tecnología avanzada, los estudios señalan deficiencias en la logística y el mantenimiento de sus fuerzas en caso de crisis. Las vulnerabilidades identificadas abarcan desde el suministro de combustible hasta las comunicaciones y la capacidad de reparación de equipos. Estos hallazgos surgen en un contexto de creciente competencia estratégica internacional. Los análisis sugieren que la infraestructura y los sistemas de apoyo necesarios para la proyección de poder estadounidense podrían no ser suficientes. La capacidad de sostener operaciones militares a largo plazo se ve comprometida por estas carencias. La discusión se intensifica a medida que EEUU se acerca a su 250 aniversario, planteando interrogantes sobre su preparación para un conflicto de gran envergadura.