Decenas de individuos dentro del ejército estadounidense, incluyendo funcionarios del US Central Command y comandantes de unidades de combate, han sido sometidos a pruebas de polígrafo. La investigación se centra en la reciente fuga de información clasificada relacionada con las reservas de armamento de EE. UU. Las autoridades buscan identificar al responsable o responsables de la filtración. Se desconoce el alcance total de la información comprometida, pero se considera un asunto de seguridad nacional. El uso de polígrafos es controvertido, pero se ha recurrido a él como método de investigación rápido. Las autoridades esperan que las pruebas ayuden a delimitar el círculo de sospechosos y proteger la información sensible. La fuga ha generado preocupación sobre posibles implicaciones en la seguridad global.

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