Estados Unidos anunció la destrucción de tres petroleros iraníes el sábado, respondiendo a intentos de ataques con misiles contra buques de guerra. Este incidente representa el último enfrentamiento entre ambos países, intensificando las hostilidades que se reanudaron la semana pasada. La escalada ocurre en un contexto de estancamiento en el conflicto de seis meses, donde Irán ejerce control sobre el Estrecho de Ormuz. Washington, a su vez, mantiene un contra-bloqueo de los puertos iraníes. Los ataques con misiles previos desencadenaron las recientes acciones militares estadounidenses. La situación amenaza con agravar aún más la inestabilidad regional.