El ejército estadounidense evaluó opciones que incluían el despliegue de fuerzas especiales para supuestamente confiscar uranio altamente enriquecido de Irán. Esta posibilidad fue presentada al expresidente Donald Trump, quien finalmente decidió no autorizar la operación. La información, revelada por fuentes de inteligencia, indica que la planificación se realizó en respuesta a la creciente capacidad nuclear iraní. Aunque la operación no se llevó a cabo, la existencia de estos planes subraya la preocupación de Washington por el programa nuclear de Teherán. La administración Trump buscaba evitar una escalada militar directa, optando por otras estrategias de presión sobre el régimen iraní. Actualmente, no se ha confirmado si la administración Biden ha retomado estas consideraciones. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad regional y las futuras acciones de EEUU en relación con Irán.