El jefe militar estadounidense, Samuel Paparo, declaró que Estados Unidos no permitirá la dominación en la región del Indo-Pacífico. Sus comentarios llegan en un momento de crecientes tensiones en el Mar del Sur de China. Paparo advirtió que ciertos países están utilizando “falsas alegaciones de legitimidad” para justificar tácticas de intimidación y coerción contra otras naciones. Estas acciones, según el jefe militar, representan una amenaza para la estabilidad regional. La declaración busca reafirmar el compromiso de EE.UU. con la seguridad y la libertad de navegación en el área. Se considera un mensaje de advertencia a aquellos que buscan alterar el statu quo por la fuerza. La postura de Washington busca disuadir agresiones y proteger los intereses de sus aliados en la región.