Estados Unidos levantó temporalmente las sanciones petroleras impuestas a Irán el 22 de junio, cumpliendo con lo prometido. Esta medida, sin embargo, no garantiza el fin definitivo de las penalizaciones que pesan sobre Teherán desde hace más de cuatro décadas. La administración Trump enfrenta resistencia en el Congreso estadounidense respecto a esta flexibilización. Además, la cooperación de otros países que también han impuesto sanciones a Irán es incierta, lo que podría obstaculizar el proceso. Los analistas señalan que la implementación completa de la eliminación de sanciones requerirá tiempo y superar diversos obstáculos. La duración de la suspensión de sanciones es de dos meses, generando interrogantes sobre las próximas negociaciones y el futuro de la relación bilateral. La situación sigue siendo volátil y sujeta a cambios políticos y diplomáticos.