Estados Unidos llevó a cabo ataques con 49 misiles Tomahawk contra objetivos en Irán, dirigidos a sistemas de comunicación, vigilancia y defensa aérea. La acción responde a un ataque previo de Teherán contra bases estadounidenses en el Golfo. El presidente Donald Trump declaró que esta operación es una respuesta proporcionada y advirtió que podrían producirse nuevas acciones si Irán no negocia. Se activaron sirenas antiaéreas en Bahrein y Kuwait durante los ataques. La escalada de tensiones se produce en un contexto de creciente conflicto entre ambos países. El objetivo de EE.UU. es disuadir a Irán de futuras agresiones y buscar una solución diplomática.