Estados Unidos ha lanzado por segundo día consecutivo ataques contra objetivos en Irán, poniendo en riesgo el frágil alto el fuego acordado la semana pasada. Los ataques actuales son una respuesta a un ataque con drones iraní contra un buque petrolero comercial, el M/T Kiku, en el Estrecho de Ormuz, que transportaba más de dos millones de barriles de crudo. Según Centcom, los bombardeos estadounidenses se dirigieron a infraestructura de vigilancia militar iraní, sistemas de comunicación, defensas aéreas, almacenes de drones y capacidades para colocar minas en la zona del Estrecho. El ejército estadounidense afirma que Irán tuvo la oportunidad de respetar el alto el fuego, pero optó por no hacerlo. Medios estatales iraníes informaron sobre explosiones en varias ubicaciones, incluyendo la isla de Qeshm. Estos nuevos ataques se producen después de que EE.UU. ya realizara bombardeos contra depósitos de misiles y drones iraníes el día anterior, en represalia por un ataque previo a un buque de carga.