El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha iniciado una investigación sobre una pequeña cadena de cafeterías en Nueva York. La medida surge después de que el establecimiento afirmara que no atendería a un congresista si sus empleados lo reconocían durante una visita. La División de Derechos Civiles es la encargada de analizar si este acto constituye una violación de las normativas vigentes. El incidente ocurrió durante el pasado fin de semana, generando una reacción inmediata de las autoridades federales. El caso pone en relieve la tensión entre la libertad de empresa y los derechos de acceso a los servicios. Hasta el momento, el Departamento de Justicia no ha detallado las posibles sanciones legales. El proceso busca determinar si hubo una discriminación basada en la actividad política del cliente.
