El expresidente Donald Trump ha prometido responder con fuerza a Irán después de un reciente intercambio de ataques con misiles entre ambos países. Este recrudecimiento de las hostilidades pone en peligro el mes de relativa calma basado en presiones económicas. Aunque tanto Washington como Teherán afirman que no desean una guerra a gran escala, la situación es tensa y volátil. Los ataques con misiles representan la primera escalada directa en un mes, rompiendo un período de aparente contención. La administración de Trump, conocida por su postura dura hacia Irán, probablemente buscará sanciones adicionales o acciones militares. Analistas temen que este ciclo de represalias podría descontrolarse rápidamente, a pesar de las declaraciones oficiales. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de esta peligrosa situación.