La semana comenzó con optimismo sobre una posible extensión del alto el fuego con Irán, según declaraciones del expresidente Trump. Sin embargo, la tensión escaló rápidamente cuando Teherán derribó un helicóptero Apache estadounidense en el Golfo de Omán, aunque la tripulación fue rescatada. El incidente ocurrió en un contexto de crecientes patrullas aéreas estadounidenses destinadas a contrarrestar el uso de drones iraníes y asegurar la reapertura del Estrecho de Ormuz. Teherán habría realizado este ataque como una advertencia ante los esfuerzos de EE.UU. por aumentar su presencia militar en la región. El suceso complica las negociaciones diplomáticas y aumenta el riesgo de un conflicto mayor. La situación pone de manifiesto la fragilidad de la estabilidad en el Golfo Pérsico.