La reciente escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, marcada por ataques recíprocos, pone fin a un período de relativa calma. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán acusa al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de manipular a EE.UU. para iniciar una guerra. A pesar de un alto el fuego en abril, los enfrentamientos esporádicos han persistido en el Estrecho de Ormuz. El cierre de esta vía marítima por parte de Teherán ha generado presión sobre los mercados petroleros globales y, por extensión, sobre la administración Trump. La situación actual no vislumbra un fin cercano al conflicto, que ya supera los seis meses de duración. El futuro de la estabilidad regional y el flujo de energía se ven amenazados por esta nueva escalada.

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