Estados Unidos e Irán mantendrán nuevas conversaciones el 18 de julio, aunque Washington ha dejado claro que no habrá cambios en el estatus del Estrecho de Ormuz. La liberación de fondos iraníes está condicionada al cumplimiento de los términos de un acuerdo previo por parte de Teherán. Este cumplimiento se refiere principalmente a garantizar la libre navegación en las aguas del Estrecho de Ormuz. La postura estadounidense busca asegurar la seguridad marítima en una zona estratégica de vital importancia. Teherán deberá demostrar compromiso con la estabilidad regional a través del respeto a la navegación internacional. Estas negociaciones buscan evitar nuevas tensiones en la región del Golfo Pérsico. La situación en el Estrecho de Hormuz es un punto crítico en las relaciones bilaterales.