Estados Unidos e Irán han intensificado sus acciones militares esta semana con el objetivo de fortalecer sus posiciones en la mesa de negociaciones. Este incremento de la tensión representa un nuevo nivel de hostilidad desde que se estableció el cese al fuego. Tras las amenazas de Donald Trump de lanzar ataques severos, el mandatario ha sugerido horas después la posibilidad de firmar un acuerdo. Actualmente, la comunidad internacional observa con incertidumbre si se alcanzará un pacto definitivo durante el fin de semana. Existe una gran expectación global sobre los términos de dicho consenso y las repercusiones posteriores. El escenario se mantiene volátil mientras ambos países alternan la presión militar con la diplomacia.