La administración estadounidense ha anunciado la existencia de un texto preacuerdo con Irán, con una duración prevista de 60 días. Según fuentes de la Casa Blanca, las posibilidades de que este acuerdo sea firmado se estiman entre el 80 y el 85 por ciento. El acuerdo se centraría en un entendimiento inicial, con beneficios económicos para Teherán condicionados a la efectiva implementación de sus compromisos. Washington está evaluando cuidadosamente los términos y las implicaciones del posible pacto. Este desarrollo representa un posible punto de inflexión en las tensas relaciones entre ambos países. La administración estadounidense considera que el acuerdo podría ser un paso hacia una mayor estabilidad regional.