Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para revivir un acuerdo nuclear enfrentan obstáculos significativos, diferenciándose del pacto de 2015. El acuerdo original, del que EEUU se retiró bajo la administración Trump, limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones. Ahora, Teherán busca garantías más sólidas contra futuras retiradas estadounidenses y exige el levantamiento total de las sanciones. Washington, por su parte, insiste en que Irán debe cooperar plenamente con la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) y abordar preocupaciones sobre su programa nuclear. Las diferencias clave incluyen el alcance de las inspecciones, la duración de las restricciones al programa nuclear iraní y las compensaciones por las sanciones impuestas. Expertos señalan que un nuevo acuerdo podría ser más limitado en alcance que el acuerdo de 2015, centrándose principalmente en la contención nuclear a corto plazo. La situación se complica por el contexto geopolítico actual y la creciente influencia de otros actores regionales.