A pesar de los intensos ataques aéreos y una serie de campañas de asesinato contra líderes iraníes por parte de Estados Unidos e Israel, el régimen teocrático de Irán se ha mantenido firme durante los últimos seis meses. Esta resistencia se debe, en gran medida, a una ola de fervor nacionalista que ha surgido dentro del país. El apoyo popular ha fortalecido al gobierno frente a la presión externa. La situación demuestra la complejidad de la política interna iraní, incluso bajo una intensa hostilidad extranjera. Esta muestra de unidad nacional complica los esfuerzos de desestabilización. La resiliencia del régimen sugiere que las tácticas actuales de Estados Unidos e Israel no están logrando los resultados deseados.