Estados Unidos e Irán se enfrentaron nuevamente este jueves con ataques recíprocos, mientras las perspectivas de una rápida resolución al conflicto de tres meses se desvanecen. Los ataques estadounidenses se produjeron en respuesta a lo que Washington considera una agresión continua por parte de Teherán, que a su vez ha atacado bases estadounidenses en el Golfo. El intercambio de golpes elevó nuevamente los precios del petróleo a nivel mundial. El presidente estadounidense, Donald Trump, acusó a Irán de prolongar las negociaciones y advirtió que enfrentará consecuencias. Los ataques estadounidenses se centraron en instalaciones militares iraníes, incluyendo sistemas de vigilancia, comunicación y defensa aérea. Irán respondió afirmando haber atacado bases estadounidenses en Kuwait y Bahrein, incluyendo la base aérea Sheikh Isa. La escalada ocurre en un contexto de declaraciones beligerantes de funcionarios estadounidenses, sugiriendo la disposición a continuar con acciones militares si es necesario.