Estados Unidos ha iniciado una investigación sobre las políticas de precios de medicamentos en Alemania, basándose en la Sección 301 de su legislación comercial. La investigación busca determinar si las prácticas alemanas de fijación de precios perjudican a las empresas farmacéuticas estadounidenses y restringen el comercio. Washington alega que Alemania podría estar infravalorando los medicamentos innovadores. Esta acción podría resultar en la imposición de nuevos aranceles sobre productos alemanes. La investigación se centra en si las regulaciones de precios alemanas crean una desventaja para los fabricantes de medicamentos con sede en EE.UU. El gobierno estadounidense argumenta que estas políticas impactan negativamente en el comercio bilateral. La medida intensifica las tensiones comerciales entre ambas naciones.