Agencias de seguridad estadounidenses confiscaron varios cientos de drones antes del inicio de la Copa Mundial de fútbol. La operación buscaba mitigar posibles amenazas a la seguridad durante el evento deportivo internacional. Se temía que los drones pudieran ser utilizados para actividades de vigilancia no autorizadas o incluso ataques. Las autoridades no revelaron detalles específicos sobre el origen o propósito de los drones interceptados. Esta acción demuestra el alto nivel de alerta y las medidas preventivas implementadas por EE.UU. para proteger la Copa Mundial. Se espera una vigilancia aérea reforzada durante todo el torneo. La confiscación subraya las preocupaciones crecientes sobre el uso indebido de drones en eventos masivos.