La inflación en Estados Unidos se aceleró hasta el 4.2% en mayo, según datos oficiales. Este incremento se atribuye principalmente al aumento de los costos de la energía, exacerbados por las tensiones geopolíticas relacionadas con Irán. El encarecimiento de la gasolina y otros productos básicos está afectando el bolsillo de los consumidores estadounidenses. El informe destaca un aumento generalizado de precios en diversos sectores de la economía. Expertos señalan que la situación podría persistir si no se estabilizan los mercados energéticos internacionales. La Reserva Federal podría verse presionada a tomar medidas para controlar la inflación. El impacto de esta subida de precios se siente en artículos de consumo diario, desde alimentos hasta bienes esenciales.