Una ola de calor sin precedentes está interrumpiendo las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Varias ciudades se han visto obligadas a cancelar desfiles y otros eventos conmemorativos, o a acortarlos significativamente. Se prevé que cientos de miles de hogares se queden sin electricidad debido a la demanda energética extrema. Además, existe la posibilidad de que se suspendan los tradicionales espectáculos de fuegos artificiales dada la amenaza de tormentas violentas. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones y mantenerse hidratada. Esta situación climática atípica afecta directamente los festejos patrios en todo el país. La seguridad pública es la principal prioridad ante estos eventos extremos.