Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones a la empresa petrolera estatal cubana, intensificando la presión económica sobre la isla. La medida, tomada por la administración Trump, busca limitar la capacidad de Cuba para financiar a su gobierno y desafiar su sistema de partido único. Estas sanciones representan un aumento en las restricciones ya existentes, implementadas gradualmente durante los últimos años. El objetivo declarado es impulsar un cambio político en Cuba, después de casi siete décadas de gobierno del Partido Comunista. La acción ha sido criticada por el gobierno cubano, que la considera una agresión y una injerencia en sus asuntos internos. Se espera que las sanciones impacten en el suministro de combustible y en la economía cubana en general. Esta es la última de una serie de medidas restrictivas adoptadas por Washington en su intento de aislar al régimen de La Habana.