El gobierno de Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones a Cupet, la empresa estatal de petróleo de Cuba, acusándola de instrumentalizar la energía con fines coercitivos. Esta medida intensifica las tensiones bilaterales existentes entre ambos países. Según la administración estadounidense, Cupet ha contribuido a la represión política en la isla a través del control y la manipulación de los recursos energéticos. La decisión ha generado críticas, especialmente de sectores que abogan por el diálogo y la flexibilización de las relaciones con Cuba. Las sanciones buscan limitar la capacidad de Cupet para operar y generar ingresos, con el objetivo de presionar por cambios en las políticas internas cubanas. Se espera que esta acción tenga un impacto en el suministro de combustible y la economía de la isla. La administración estadounidense justifica la medida como una respuesta a las acciones del gobierno cubano contra su propia población.