El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha ordenado al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que tome medidas enérgicas contra extranjeros que participen ilegalmente en las elecciones estadounidenses. La instrucción del DHS implica la aplicación de sanciones, incluyendo la deportación, para aquellos que voten sin tener derecho a hacerlo. La ley migratoria estadounidense establece que el voto ilegal por parte de no ciudadanos es un delito con consecuencias migratorias. Sin embargo, existen excepciones limitadas contempladas en la legislación. Esta medida busca reforzar la integridad del proceso electoral y disuadir la participación indebida de extranjeros. El DHS no ha especificado la cantidad de casos que se investigarán o el alcance total de la aplicación de esta política. La instrucción se produce en un contexto de debate sobre la seguridad electoral y la inmigración en Estados Unidos.