La construcción de viviendas en Estados Unidos experimentó un fuerte descenso en mayo, registrando su ritmo más lento desde 2020. Datos federales revelaron una disminución del 15,4% en comparación con el mes anterior. La tasa anualizada de nuevas construcciones se situó en 1,18 millones de unidades. Este retroceso sugiere una moderación en el mercado inmobiliario estadounidense, influenciado por factores como las altas tasas de interés hipotecarias y la persistente inflación. El declive afecta tanto a viviendas unifamiliares como a edificios de apartamentos. Analistas señalan que esta caída podría tener implicaciones en el crecimiento económico general del país. Se espera que el sector observe una evolución cautelosa en los próximos meses.