Una intensa ola de calor afecta a gran parte de Estados Unidos, con sensaciones térmicas que alcanzan los 46 grados Celsius. La combinación de altas temperaturas y humedad incrementa significativamente el riesgo para la salud, especialmente para grupos vulnerables. Además, las condiciones secas y calurosas han elevado el peligro de incendios forestales en varias regiones. La situación es particularmente crítica durante la semana del 4 de julio, un período de alta actividad al aire libre. Las autoridades han emitido alertas y recomendaciones para proteger a la población, incluyendo evitar la exposición prolongada al sol y mantenerse hidratado. Se espera que la ola de calor persista durante varios días, complicando las festividades y aumentando la presión sobre los servicios de emergencia. La amenaza de incendios forestales podría extenderse si no se toman precauciones adecuadas.