El gobierno de Estados Unidos solicitó a la empresa Anthropic que desconectara dos de sus modelos de inteligencia artificial más avanzados, denominados Fable y Mythos. Esta medida se tomó en medio de un creciente interés y debate sobre la regulación de la IA, coincidiendo con la reciente apertura al mercado de SpaceX para esta industria. Los modelos, considerados de última generación, generaron preocupación en las autoridades por su potencial y capacidades. La decisión subraya los riesgos percibidos asociados al rápido desarrollo de la inteligencia artificial. La situación revela la inquietud incluso entre los propios creadores de estas tecnologías. Este incidente plantea interrogantes sobre el equilibrio entre innovación y seguridad nacional en el campo de la IA.