Estados Unidos está modificando su estrategia de financiación para el desarrollo en Papúa Nueva Guinea, priorizando la resiliencia climática de la infraestructura. La Agencia de Comercio y Desarrollo de EE.UU. (USTDA) ha establecido la planificación ambiental rigurosa como requisito fundamental para todos los estudios de viabilidad financiados en la región. Esta medida busca asegurar que los proyectos de infraestructura puedan resistir los impactos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar. La iniciativa incluye la incorporación de diseños adaptados y la capacitación técnica para mitigar los riesgos ambientales. El objetivo es crear proyectos “bankable”, es decir, financieramente viables y sostenibles a largo plazo. Esta estrategia responde a la alta vulnerabilidad de Papúa Nueva Guinea ante los fenómenos climáticos extremos. La USTDA busca con esto garantizar la durabilidad y el impacto positivo de las inversiones estadounidenses en el país.
