Estados Unidos completará la retirada de sus tropas de Irak el 30 de septiembre, marcando el fin de una presencia militar de dos décadas que se inició con la invasión de 2003. Esta invasión, que derrocó al régimen de Saddam Hussein, cambió profundamente el panorama político y social de Irak. La decisión de retirada pone fin a una misión larga y costosa, caracterizada por conflictos y esfuerzos de reconstrucción. Aunque las tropas estadounidenses se retirarán, se mantendrá una presencia diplomática y continuará el apoyo a las fuerzas de seguridad iraquíes. El futuro de Irak sigue siendo incierto, con desafíos relacionados con la estabilidad política, el terrorismo y la influencia regional. La retirada estadounidense plantea interrogantes sobre la capacidad de Irak para mantener la seguridad y la soberanía sin el apoyo militar directo de Washington. El gobierno iraquí se prepara para asumir la plena responsabilidad de la seguridad del país.