Estados Unidos y Francia han estado proporcionando inteligencia crucial a Ucrania, permitiéndole mejorar significativamente su capacidad para llevar a cabo ataques en profundidad dentro de territorio ruso. Esta asistencia incluye información detallada sobre la ubicación y el funcionamiento de los sistemas de defensa aérea rusos. La colaboración ha resultado en una mejor planificación y ejecución de operaciones ucranianas, permitiendo alcanzar objetivos estratégicos. Fuentes revelan que esta cooperación de inteligencia se intensificó en los últimos meses. La información compartida ha sido fundamental para que Ucrania evite las defensas aéreas rusas y cause daños más efectivos. Si bien estas acciones buscan debilitar la capacidad militar de Rusia, también conllevan riesgos de escalada. Tanto Washington como París buscan mantener un equilibrio entre el apoyo a Ucrania y la prevención de una confrontación directa con Moscú.