Una empresa estadounidense completó en diez meses la transformación de un Boeing 747-8i, obsequiado por Qatar, en el nuevo avión presidencial de Estados Unidos, conocido como Air Force One. El proyecto requirió trabajo ininterrumpido durante todo el período para adaptar la aeronave a las estrictas necesidades de seguridad y comunicaciones del mandatario. La modificación incluyó la instalación de tecnología avanzada y sistemas personalizados para cumplir con los estándares del Air Force One. La entrega del avión representa una actualización significativa de la flota presidencial estadounidense. El proceso de conversión se realizó con un equipo dedicado trabajando las 24 horas del día, los siete días de la semana. Este nuevo Air Force One reemplazará a las aeronaves actuales, que tienen décadas de servicio. La finalización del proyecto demuestra la capacidad de la industria estadounidense para llevar a cabo tareas de ingeniería complejas y de gran envergadura.