La administración Trump afirma que recientes acuerdos con Irán están generando ingresos para los agricultores estadounidenses. Según Washington, el levantamiento de algunas sanciones facilitaría la compra de productos agrícolas de EE.UU. por parte de Irán. Sin embargo, Teherán ha negado la existencia de un acuerdo formal y rechaza la narrativa estadounidense sobre beneficios económicos directos. Funcionarios iraníes argumentan que cualquier transacción comercial se realizaría a través de canales existentes y no representa un nuevo pacto. La discrepancia en las versiones subraya la tensión continua entre ambos países, a pesar de los intentos de diálogo selectivo. La administración Trump busca destacar logros económicos internos, mientras que Irán busca contrarrestar la percepción de concesiones. El futuro de estas transacciones comerciales permanece incierto, dada la volatilidad de las relaciones bilaterales.