Tras tres meses de ofensivas aéreas dirigidas contra Irán, Estados Unidos no ha conseguido imponer sus objetivos al gobierno de la República Islámica. A pesar de la escalada de hostilidades y las amenazas de nuevas acciones, el régimen iraní ha resistido la presión estadounidense. El análisis indica que la estrategia de Washington no ha logrado los resultados deseados en cuanto a la modificación de la política iraní. La persistencia de la resistencia iraní plantea interrogantes sobre la efectividad de la política exterior estadounidense en la región. La situación actual sugiere un estancamiento en el conflicto, sin una clara victoria para ninguna de las partes. La posibilidad de una reanudación de las hostilidades sigue siendo latente, pero la capacidad de EE.UU. para influir decisivamente en Irán se ve cuestionada.