Estados Unidos podría utilizar Irak como modelo para presionar a los países que continúan comerciando con Irán, amenazando con excluirlos del sistema financiero basado en dólares. Washington ya ha sancionado a varios bancos iraquíes acusados de hacer negocios con Teherán, aunque evitando medidas que desestabilicen la economía de este aliado estratégico. La advertencia del expresidente Trump sobre consecuencias severas para quienes apoyen económicamente a Irán podría afectar a China, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, India, Pakistán y Omán. La influencia de EE.UU. sobre Irak, desde la invasión de 2003, le otorga un control significativo sobre los ingresos petroleros del país. Irak, con más de 100.000 millones de dólares en reservas en EE.UU., depende del apoyo estadounidense para mantener el flujo de sus ingresos y finanzas. EE.UU. ya ha tomado medidas como la suspensión de envíos de efectivo y la cooperación en seguridad para presionar a Irak por el apoyo a milicias respaldadas por Irán.