Estados Unidos envió a su enviado especial, Steve Witkoff, y a Jared Kushner, yerno del expresidente Donald Trump, a Moscú para reunirse con el presidente Vladimir Putin. Esta visita se produce en un momento crítico de la guerra en Ucrania, con intensos combates alrededor de Kiev. Significativamente, Putin ha anunciado una suspensión de tres días de los ataques sobre la capital ucraniana. Aunque el Kremlin no ha vinculado directamente la suspensión a la visita de los emisarios estadounidenses, la coincidencia ha generado especulaciones sobre posibles negociaciones. El objetivo de la delegación estadounidense no ha sido revelado oficialmente, pero se presume que buscan una vía diplomática para reducir la escalada del conflicto. La suspensión de ataques podría ser una señal de apertura por parte de Rusia, o una táctica para reevaluar su estrategia militar. El desarrollo es observado de cerca por la comunidad internacional.