El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que la estabilidad económica del país está intrínsecamente ligada a su superioridad militar. En un artículo de opinión publicado en el New York Post, Hegseth argumentó que el poderío militar estadounidense es fundamental para mantener la influencia económica global. Según sus declaraciones, la capacidad de proyectar fuerza disuade a adversarios y protege los intereses económicos de EE.UU. en el extranjero. El funcionario enfatizó que cualquier declive en la fuerza militar podría tener consecuencias negativas para la economía estadounidense. Esta postura subraya la visión del Pentágono sobre la importancia de la inversión en defensa para asegurar la prosperidad económica a largo plazo. La declaración ha generado debate sobre la relación entre gasto militar y bienestar económico en Estados Unidos.
