Las acciones experimentaron un aumento impulsado por indicadores de resistencia en la economía estadounidense. Este incremento se produjo a pesar de la volatilidad en el mercado petrolero, donde el crudo Brent inicialmente reflejó las tensiones geopolíticas. Específicamente, el petróleo Brent perdió las ganancias obtenidas tras el incremento del flujo a través del estrecho de Ormuz. El aumento en el flujo de petróleo a través de esta vía marítima estratégica mitigó las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro global. Analistas sugieren que la fortaleza económica de EEUU está contrarrestando los efectos negativos de la incertidumbre en el mercado energético. La situación plantea un panorama mixto para los inversores, con señales positivas en la economía estadounidense y riesgos persistentes en el sector energético.
