El Departamento de Defensa de EE.UU. ha cancelado la orden de pruebas de testosterona obligatorias para los soldados mayores de 30 años. Originalmente, la política exigía estas pruebas para evaluar la capacidad de rendimiento de los militares. Pete Hegseth, jefe del Pentágono, anunció la decisión, indicando que, en caso de detectar deficiencias, se recomendaría un tratamiento. La medida había generado controversia sobre la privacidad y la posible medicalización de la disminución natural de testosterona con la edad. Se desconoce si la política anterior se implementó ampliamente antes de ser revocada. La modificación refleja un cambio en el enfoque hacia el bienestar y la autonomía de los miembros del servicio.

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