Estados Unidos continúa con los ataques aéreos contra Irán por sexta noche consecutiva, impactando infraestructura como puentes, estaciones de tren y aeropuertos en el sur del país. Los medios estatales iraníes reportan al menos siete fallecidos como resultado de estos ataques. En respuesta, Teherán lanzó ataques con misiles y drones contra Kuwait, Qatar y Bahrein, países que albergan bases militares estadounidenses. Esta escalada de hostilidades marca una intensificación significativa del conflicto entre ambos países. Los ataques iraníes parecen ser una clara demostración de represalia por los bombardeos estadounidenses. La situación en el Golfo Pérsico se torna cada vez más tensa, con implicaciones potenciales para la estabilidad regional. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de estos acontecimientos.

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