Estados Unidos ha llevado a cabo una décima noche consecutiva de ataques en territorio iraní, dirigidos a centros de comando, sitios de lanzamiento y defensas aéreas. La escalada de tensión se produce tras la muerte de personal militar estadounidense, generando una fuerte reacción del presidente Donald Trump, quien prometió que Irán "pagará" por cada vida estadounidense perdida. Ante esta situación, el Departamento de Estado emitió una inusual advertencia de viaje global para ciudadanos estadounidenses en el extranjero, después de que Irán lanzara un nuevo ataque con misiles contra Jordania. Los ataques estadounidenses parecen ser una respuesta directa y decidida a las acciones iraníes. La situación continúa siendo volátil y se espera una mayor inestabilidad en la región. Analistas alertan sobre el riesgo de una escalada aún mayor del conflicto.