El Departamento de Estado de EE. UU. ha anunciado el cierre de cinco consulados y misiones en Canadá, Granada, Japón, Indonesia y Camerún. Esta decisión ha generado críticas, con preocupaciones de que China pueda aprovechar el vacío diplomático resultante. Las justificaciones oficiales se basan en recortes de costos y una reevaluación de las relaciones bilaterales desde la llegada de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025. El Congreso de EE. UU. ya ha sido notificado de estos cierres. Analistas temen que la reducción de la presencia estadounidense en estas regiones pueda otorgar a China una mayor influencia. La medida representa un cambio en la política exterior estadounidense y sus prioridades globales. Se espera un debate sobre las implicaciones a largo plazo de esta reestructuración diplomática.