Funcionarios estadounidenses evalúan la posibilidad de flexibilizar las sanciones impuestas a una flota de petroleros conocida como “shadow fleet”, días después de autorizar la importación de diésel ruso a Puerto Rico. Aunque las autoridades afirman que solo se permitiría el transporte de petróleo no sancionado, fuentes señalan que la presión del gobierno de Donald Trump para asegurar el suministro de diésel podría llevar a la administración actual a permitir el transporte de combustible ruso a través de estos buques. Esta flota opera en gran medida fuera del alcance de las sanciones occidentales, lo que complica el control del origen del petróleo transportado. La decisión se toma en un contexto de preocupación por el aumento de los precios del combustible y la necesidad de garantizar el suministro energético. Esta posible flexibilización podría significar un cambio en la política de sanciones de EE. UU. con respecto a Rusia y sus exportaciones de petróleo, a pesar de las tensiones geopolíticas existentes. El futuro de esta situación afectará directamente a la disponibilidad y el precio del combustible en el mercado global.