Un misil Iskander ruso, disparado contra la región de Kiev el 10 de julio, contenía más de 140 componentes de origen extranjero, según el jefe de sanciones de Ucrania. La mayoría de estos componentes fueron fabricados recientemente. Sorprendentemente, más de 60 de estos componentes son de origen estadounidense. Esta revelación plantea serias interrogantes sobre la efectividad de las sanciones occidentales impuestas a Rusia. Ucrania ha expresado su preocupación por esta dependencia de componentes occidentales en la producción de armamento ruso. El gobierno ucraniano está pidiendo que se cierren estas brechas que permiten a Rusia continuar fabricando armas de alta tecnología. Esta situación subraya la necesidad de un control más estricto sobre la exportación de tecnología sensible para evitar que llegue a manos del ejército ruso.