Estados Unidos ha confirmado haber lanzado ataques contra objetivos iraníes en el Estrecho de Ormuz, elevando drásticamente las tensiones en la región. La acción estadounidense se produce en un contexto de creciente inestabilidad y acusaciones mutuas entre Washington y Teherán. El líder supremo iraní, Ali Khamenei, ha prometido una respuesta contundente, advirtiendo que Estados Unidos recibirá una “lección inolvidable”. Paralelamente, Vladimir Putin ha expresado su apoyo al ministro iraní de Salud, Bagher Larijani, elogiando su “coraje en la lucha por los intereses nacionales” de Irán. Este respaldo ruso añade una nueva capa a la compleja dinámica geopolítica. La situación presenta un riesgo significativo de escalada y una posible confrontación más amplia. La comunidad internacional observa con preocupación los acontecimientos, temiendo consecuencias impredecibles.