La reciente recepción del Día Nacional Chino en Washington D.C. tuvo un ambiente notablemente más festivo que en años anteriores, reflejando un cambio en la tensión bilateral. El embajador chino, Xie Feng, ofreció un discurso optimista, incluso bromeando sobre los embajadores panda. Este ambiente positivo siguió la visita estatal del presidente Xi Jinping a los Estados Unidos, la cual fue considerada exitosa. El presidente Donald Trump le brindó a Xi Jinping una recepción de alto nivel sin precedentes. A pesar de esta mejora superficial, persiste la preocupación de que las relaciones entre EE. UU. y China puedan deteriorarse nuevamente. La cordialidad mostrada podría ser un momento pasajero en una relación compleja y aún frágil.

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